La memoria eidética (también llamada memoria fotográfica) permite recordar una imagen con alta precisión tras una sola exposición, pero sólo por un tiempo breve. Estudios indican que entre el 2 % y el 10 % de los niños presentan este tipo de memoria, pero la habilidad disminuye notablemente a partir de la infancia.
En los adultos, la evidencia científica es mínima: ningún caso de memoria fotográfica en adultos ha sido suficientemente demostrado. Incluso en los niños que la muestran, los recuerdos no son infalibles y pueden distorsionarse con el tiempo. A lo largo de la historia se han atribuido casos extraordinarios a personajes como Kim Peek o Stephen Wiltshire, aunque esos ejemplos no confirman una forma generalizable de memoria eidética.
La memoria eidética es una extraordinaria capacidad visual, más común en niños y escasamente validada en adultos. Su rareza y fragilidad la hacen más una leyenda fascinante que un fenómeno general reconocido.
CON INFORMACIÓN DE JACOBO FLORES
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